Hace unos días, el periódico Excélsior publicó una nota en la que, en entrevista, Ana Elena Mallet, reconocida curadora, lamentaba la cancelación de una exposición que exploraría el impacto y aportaciones de Fernando Gamboa a la museografía nacional, a montarse en el Museo de Arte Moderno (MAM). El Instituto Nacional de Bellas Artes fue directamente afectado por el recorte presupuestal de 85 mil millones de pesos, anunciado en días pasados por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens.
Lo sucedido en el MAM es uno de los más inofensivos reveses a los que el sistema cultural del país será expuesto en los siguientes meses. Noticias tan graves y terribles, como que el Museo Tamayo tenga planeado recortar al 80% de su personal (toda la gente que no tiene planta y trabaja por honorarios, que en el sistema cultural y de museos de México, es la gran mayoría), o que espacios como la SAPS, de por sí siempre han sido vistos por debajo y prácticamente ignorados a la hora de la repartición de bienes (lo cual los tiene con un pie en la tumba y otro en una cáscara de plátano), sean forzados a trabajar sin compromiso de paga o dejarse morir, son sólo el comienzo de la espiral descendente que se avecina.
Hace unos meses se anunció la renuncia como Director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) de Sergio Vela, a quién se le atribuyeron gastos excesivos e infundados. Desde el nombramiento de Consuelo Sáizar como su reemplazo, el Consejo ha sufrido cambios y relevos, entendibles para poder llevar a cabo el nuevo plan de trabajo de quien fuera la directora de Fondo de Cultura Económica; pero, se rumora que, al menos en la división de publicaciones, se despedirá a la mayoría de los empleados que están por honorarios. Como siempre, todos tiemblan.
Me pregunto, ¿a qué tipo de país aspiramos si, en toda ocasión, cuando hay que recortar el presupuesto federal, los patos del tiro al blanco son las instancias culturales, las arterias de labor más encomiables, en donde la gente trabaja por sueldos con los que nadie soñaría poder mantener a una familia? Un sueldo de jefe de área en un museo no pasa de los 7mil pesos, claro, menos impuestos. México, el país que ha visto nacer a algunos de los más importantes artistas del mundo, que reboza de cultura en cada esquina, padece la carencia de atención y respeto hacia las células de cultura, a los artistas y todos los activistas, debo decirles así, valientes que se atreven a elegir para su vida una carrera por la cultura, aún a sabiendas de que jamás vivirán sólo de ello. Ojo, hay que tenerlo claro, el arte y la cultura no son un lujo, sino una necesidad, o al menos así debería de ser.
Y si a esto le sumamos los indignantes sueldos y prestaciones de los magistrados que se han publicado recientemente, pues queda mejor que nunca el titulo del articulo…. pobre cultura, pobre México
Y es tan sólo el principio. Aunque, como era de esperarse, las instancias afectadas están guardando total hermetismo, la semana que entra se harán oficiales los recortes y se definirán por organismo (de a cómo y a quién). Suenan preocupantisimos rumores de presupuestos de cero a INBA y UNAM (sí, la UNAM también está entre las principales afectadas).
A todos aquellos interesados, la revista Curare convoca a una reunión en la librería Conejoblanco, ubicada en Ámsterdam 67 entre Sonora y Parras en la Condesa, el jueves 13 de agosto de 2009 a las 19:00 hrs.
Lo del recorte de personal en Museo Tamayo es mentira, hasta el momento, lo que se publicó en Excelsior ese día es una exageración y sí, la expo de Franz West se va a regresar pero eso es algo normal, al termino de su período en el Museo Tamayo la obra se devuelve porque no es nuestra. No crean todo lo que leen en los diarios. Sin embargo sí está del carajo el recorte presupuestal, es absurdo, mandaron a bancarrota a los Museos.
Sebastián,
entiendo el shock que ha generado todo esto, pero nadie cree solamente lo que se lee en los periódicos. La expo de West regresará, el problema es ¿cómo? Sabemos bien que el costo es altísimo (millonario, pero que debido a que también existen penalizaciones con los tiempos, tendrán que resolverlo de alguna manera. El personal sindicalizado no será despedido, sino toda la gente que trabaja por proyecto. Los museos quedan en bancarrota, como tú dices, funcionando con la mínima fuerza de trabajo. No olvidemos que la desaparición de plazas, desde, al menos, el año pasado, seguirá ocurriendo, al grado de eliminar compromisos laborales. Espacios como el MACG (Carrillo Gil) ha reducido sus plantas en los últimos años en un porcentaje elevadísimo, evaporando al menos 16 de ellas. Si seguimos pensando en que los hechos son exageraciones, nos toman por sorpresa y somos el blanco perfecto. Lo dejo en ti.
la cultura es una necesidad que le permite vivir con lujo a muchos de los incompetentes a los que se les confía la dirección, administración y organización de los recursos que, por cierto, desconocen lo que es la “ética”… de honestidad ni hablamos, vea?
Zoomadre, de acuerdo en todo… A como se están poniendo las cosas, no esperemos que dejen de tener politizados los puestos de cultura, en lugar de que estén en manos de quienes sí la tienen como prioridad!
Gracias por preocuparse, necesitamos solidaridad y comunidad. saludos. ana elena mallet
Mirna efectivamente es alarmante y creo que no es nada exagerado imaginarse lo que poco a poco puede ocasionar. Creo que corresponde a cada uno desde nuestras plataformas, el manifestar nuestro desacuerdo hacia estas medidas tan arbitrarias, denunciar, hablarlo y difundir lo que está pasando es una parte importante, pero habrá que hacer también otras cosas. Estoy en el mailing list de las sesiones que convocaron, no quiero perder el pulso de lo que está sucediendo y quiero comprometerme junto con otros, al respecto. Te dejo un abrazo. Y como virus, que se difunda lo que está ocurriendo (una vez más)