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¿Lobo, estás ahí?: La cultura pide respuestas

A partir de que el Secretario de Hacienda anunciara el recorte presupuestal en el que la instancia más afectada sería la SEP, el gremio cultural (a todos los niveles) se ha unido para cerrar filas y encontrar la forma de amortiguar los daños para que el recorte no resulte en el final de exposiciones, proyectos, empleos y espacios.

Todo es un barullo de rumores, dichos, dimes y diretes en los que la principal queja es la falta de información veraz debido al hermetismo que los directivos y presidentes de las instancias culturales han optado por mantener, hasta saber a ciencia cierta dónde van a estar los recortes. Esto se revelará, hasta donde se sabe, el jueves próximo, día en que las Secretarías afectadas entregarán las resoluciones a la Cámara de Diputados, para que en 15 días más se llegue a una conclusión.

El problema es que, aunque todos sabemos que el recorte es una necesidad del país y nadie cree que se echará marcha atrás, la comunidad teme principalmente por las decisiones que tomará Hacienda. Se cree que éstas estarán basadas en la incomprensión y desconocimiento de las labores de cada dependencia, asumiendo que la mínima fuerza de trabajo puede ser suficiente para continuar operando museos, institutos y demás instancias culturales.

Los museos llevan años realizando labores encomiables con presupuestos ridículos y, aún así, han aprendido a sobrellevar la situación y desempeñarse exitosamente (o hasta donde se ha podido). Si los recortes son inminentes, se deben hacer con cautela e implementar nuevos sistemas que permitan, no sólo subsistir, sino proponer y proyectar.

Los rumores y la falta de respuestas por partes de las autoridades han generado que el gremio se una y pretenda resistir lo arbitrario. Esto no significa que se estén conformando fuerzas de protesta o guerrillas. Lo único que el gremio quiere es que se le mantenga informado y que, por medio dela conciliación, se encuentre una solución más conveniente para la distribución de los presupuestos.

El problema es que nadie ha respondido.

Se rumora que a los directores de los museos, instancias culturales y dependencias en general, se les alentó a guardar silencio, a no hablar con absolutamente nadie, ni con la prensa ni con sus cuates, ofreciéndoles a cambio una “revisión individual” a la situación de cada espacio. El asunto es que, dicen los que saben, la petición venía acompañada de una amenaza a sus fuentes de trabajo. Esto sólo produce más incomodidad porque, aunque ellos son los que están directamente en la trinchera, defendiendo a sus equipos, hay quienes piensan que algunos prefieren defender su empleo y su sueldo, en vez de sacar la cara por el personal a su cargo. La comunicación recíproca probablemente aclararía estas dudas, entre muchísimas otras.

Por otra parte, a partir de que la curadora Ana Elena Mallet alzó la voz, el poco ruido que se ha llegado a generar ha provocado que, ante la falta de documentos oficiales sobre cancelaciones de exposiciones y otros recortes, la directora de INBA, Teresa Vicencio, en su veintiúnica declaración sobre el tema, sembrara la idea de que no existían cancelaciones (cabe decir que sí dijo “aún”). Dijo además que la gente sobrereaccionaba, que era alarmista y que todo seguía en pie (¿la curadora perdió la razón, tal vez lo soñó?). La realidad es que los documentos oficiales tardan en ser procesados y, si se esfuerzan, pueden tardar aún más en llegar a la luz pública.

Hay muchas preguntas que requieren respuesta, hay temas a discutir y partidas presupuestales a revisar, por lo que exhorto las autoridades competentes, a todos aquellos que posean información, a no rechazar la comunicación, a no promover el decreto y la imposición. La comunidad cultural pide retroalimentación, pide no ser ignorada en la toma de decisiones. Finalmente, nadie sabe más del trabajo en la cultura que los que la trabajamos. No olvidemos que la cultura es un derecho constitucional y pedimos la posibilidad de ejercerlo.

(Artículo 4 de la Constitución Poítica de los Estados Unidos Mexicanos dice: “Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural.”)

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8 Comentarios

  1. Lamentablemente es asi en todos lados, ni siquiera fundaciones ni instituciones privadas se estan salvando .. pinche crisis jaja pero sigo optimista pa llegar a ser artista de post crisis jajaja

  2. Pues ármela bien! digo bombardeemos a los involucrados y a falta de tata gobierno y tetas secretarías…difundamos lo que podamos con lo que tenemos…que no pa esto es el interné?

  3. Ratania, Heddi, el entusiasmo del gremio puede salvar muchas cosas. Gracias por sus comentarios y sigamos adelante, ejerciendo nuestro derecho.

  4. Felicito a Ana Elena Mallet por denunciar esta situación porque demuestra que no sólo está interesada en su chamba o su proyecto personal, sino en la cultura en general. Estamos ante una situación difícil en la que es importante que el gremio artístico se una como lo ha estado haciendo porque la cultura, además de ser el ámbito en el que se produce el capital simbólico del país y de ser fundamental para el tejido social, es un factor económico muy importante (casi el 7 % del PIB). Este jueves 13 de agosto a las 7 de la noche va a haber una reunión en la librería Conejo Blanco (Ámsterdam 68 entre Parras y Sonora en la Col. Condesa) para discutir estos problemas. Se está reuniendo lo que se publica sobre el tema en el grupo de Facebook MÁS CULTURA, en http://www.facebook.com/group.php?gid=88830750506

  5. México, es tan triste a veces…

  6. A mi me surge una pregunta, yo leo y leo y leo y leo que toda la comunidad cultural (llamamosle trabajadores para la cultura) se queja amargamente de que el presupuesto lo cortan, lo reducen, por ende muchos pierden su chamba y obvio sus ingresos monetarios, claro que es lamentable de hecho es preocupante ver como el gobierno hace lo que quiere por hechar a perder lo poco salvable que tiene méxico, al mismo tiempo sabemos que cultura hay en todos lados, aunque nos recorten el presupuesto se pueden generar espacios virtuales culturales, o espacios culturales al aire libre, los que somos aguerridos siempre buscamos una manera de fomentar la cultura aunque llegue a pocos, pero bueno, mi pregunta es la siguiente:

    Despues de leer muchas quejas amargas sobre el asunto, no he visto propuestas, hasta ahorita que lei tu escrito, veo que pides que haya retroalimentación, ok, pero de qué nos va a servir? la retroalimentación evitará mi despido de una dependencia como INBA?

    Lo único que nos puede traer esta retroalimentación es que nos digan que los que acabamos de ingresar a instancias culturales vamos a ser los primeros sacrificados en esta carniceria.

    Ahora podemos comprender por que muchos emigran al extranjero a realizar una carrera laboral y más tratandose de una carrera como lo es la cultural.

    Saludos

  7. Alex, al pedir transparencia y claridad en los presupuestos, sabemos con antelación con qué se cuenta, no hay sorpresas, y podemos instaurar nuevas propuestas para prácticas de recaudación de fondos. Sólo si sabemos cuánto y dónde podemos pelear para que nos permitan nuevas estrategias de supervivencia. Esperamos que si, la retroalimentación pueda evitar despidos, ya que sólo por la vía de la comunicación podemos intentar que las instancias que regulan cultura abran la mente y permitan otro tipo de ingresos. El gremioartísticopretende ser conciliador y solucionador de problemas, no revoltoso sin agenda. Y necesitamos unirnos, no separarnos.

  8. Con respecto al tema del bicentenario, me da la impresión de que se está sobrevalorando la necesidad de festejar este aniversario tirando la casa por la ventana, cueste lo que cueste, nada más que esta vez el precio que están dispuestos a pagar es más alto de lo que se imaginan. A muchas de las personalidades de la política mexicana les parece prescindible el dinero que se destina a cultura, por tanto si hace falta direccionarlo a sus causas personales, lo hacen sin miramientos pero también sin un análisis real de las consecuencias que esto puede traer.

    Tomando en cuenta que falta año y medio para que comience la fiesta, y que esta no durará más allá de 2010, ¿qué nos hace pensar que el sacrificio al que la cultura se está viendo sometida rendirá frutos algún día?

    Imagino las fiestas del Bicentenario como los quince años de la hija de una persona humilde que está empecinada en empeñar su alma al diablo con tal de que su princesita sea presentada en sociedad. Un año antes del evento este padre abnegado está dispuesto a comer sólo pan y agua para que llegado el momento pueda usar los ahorros de toda su vida para pagar los gastos del festejo. Finalmente llega el momento y la familia se luce con todos los amigos y compadres tirando la casa por la ventana; al día siguiente, en medio de la cruda, el padre se da cuenta de que no hay nada para comer, que hay que vender el único auto que tienen, que la madre debe empeñar las tres cadenitas de oro que posee y que a pesar de este sacrificio no les alcanza para pagar todas las deudas.

    La verdad hay cosas que no comprendo porque, como en todas las familias disfuncionales, en esto hay una serie de secretos que no nos permiten comprender por qué las cosas no cuadran. Por una parte estamos en crisis y el sector que siempre es blanco de los recortes presupuestales es el de cultura, porque según nuestros dirigentes este es un artículo de lujo. Por otra parte el dinero que se destina a las campañas políticas es cada vez mayor y las dietas de los funcionarios gubernamentales son cada vez más onerosas. Pero, si no tenemos recursos, ¿por qué se está destinando tanto dinero a los festejos de Bicentenario? Si en México no tenemos tanto dinero como para no sacrificar el trabajo de un importante sector de la sociedad, ¿por qué gastar tanto?

    Por otra parte el mensaje del secretario de hacienda es muy claro, estamos en la peor crisis de los últimos años y para 2010 habrá que hacer serios recortes presupuestales, sobre todo para cultura que es lo menos importante.

    En realidad con todo esto no puedo llegar a ninguna conclusión porque hay tantas cosas que no se han dicho que me siento confundida, y sólo me quedan algunas interrogantes:

    ¿Es más importante mantener a un partido político que no logró el porcentaje suficiente para subsistir un sexenio más?
    ¿Por qué cultura y no el IFE?
    ¿Por qué no se bajan sus sueldos y prestaciones en lugar de dejar a tantas personas sin trabajo?
    ¿Qué es lo que hay que festejar?
    ¿Por qué nos importa tanto el Bicentenario?
    ¿Cuál es el presupuesto real al que aspiran para esto?
    ¿Se van a recuperar los espacios y plazas que se perdieron para tomar ese dinero para la fiesta?
    ¿Por qué Carstens habló del 2010 y no del 2009, 2011 o cualquier otro año?

    Pero volviendo al tema de la importancia de la cultura, no sé qué decir para defender el hecho de que es imperativo no dejar caer los presupuestos para su sustento, debido a que nada de lo que se me ocurre es argumento para que un político lo comprendan. Tal vez tendría más elementos para defender los tables, las casas de citas, los centros para esquiar y algunos restaurantes, porque para ellos estos giros sí que son de vital trascendencia y eso es algo que me mortifica. Nada de lo que salga de la cabeza de ninguno de nosotros es relevante para ellos y nos quieren hacer pensar que estamos paranoicos y que en nosotros hay ciertos rasgos de bipolaridad porque nomás estamos viendo moros con tranchetes. Imagino que algo similar le sucedió a Ana Elena Mallet, cuando dijeron (por ahí me contaron, supongo que es verdad) que había tomado una postura histérica e irracional al denunciar el hecho de que gran parte de los recortes para los proyectos de cultura se debe a la fiesta de 15 años que Calderón está haciendo del Bicentenario. Lo lamento mucho, si eso es verdad debió ser terrible para ella ver sus facultades intelectuales menospreciadas por una sarta de burócratas incompetentes. Si esto es cierto, la reacción de estas personas por su denuncia es la típica de quienes intentan anular a quien tiene la razón para acallar su conciencia: “Estás loca (o menopáusica), quién te dijo eso, estás paranoica, estás en tus días” o algo similar.

    Es cierto que el sueldo de un burócrata de la cultura es pagado por el estado, lo cual de ninguna manera quiere decir que ese dinero sea una especie de “mordida” que lo obligue a renunciar a su criterio y a sus responsabilidades morales, y en el caso de Ana Elena a callarse la boca ante este agravio. Sin embargo nuestras autoridades se confunden y menosprecian cualquier intento por hacerles ver que están en un error cuyos alcances repercutirán más allá de lo que ellos mismos se imaginan.

    Tal vez valdría la pena hacerles llegar un cuestionario para que lo contesten, y en caso de no saber las respuestas ayudarlos con ellas. Para concluir por lo pronto sugiero tres:

    ¿Para qué sirve la cultura?
    ¿Por qué creen que otros países invierten seriamente en este rubro?
    ¿Es más importante un museo que una casa de citas y por qué?

    Julen Ladrón de Guevara

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