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“No me he muerto porque Dios no quiere chingaderas en el cielo”

Silvia Raquenel Villanueva

Silvia Raquenel Villanueva

No sabemos si Dios cambió de opinión, pero Silvia Raquenel Villanueva está muerta.

Raquenel es una de esas mexicanas en espera de un biografía que sea después adaptada al cine, junto a Elba Esther Gordillo, Gloria Trevi, o Juana Barraza.

Abogada de narcotraficantes, arraigada por el gobierno y con cuatro atentados contra su vida antes del que resultó fatal. Tres pistoleros dispararon contra la abogada en el interior de un centro comercial en Monterrey. De esa, no se salvó.

En 2008 la entrevistó la revista Vanguardia, y entonces Raquenel decía:

“’No me he muerto porque Dios no quiere chingaderas en el cielo’

El despacho está tapizado de cristos, santos y Vírgenes de Guadalupe. Son más de 50 imágenes religiosas distribuidas en repisas y paredes. La principal tiene un Cristo moreno. Su librero, una Virgen de madera. Sobre el escritorio hay cristos en lugar de tecolotes, como si se tratara de la oficina de un sacerdote y no la de una abogada.

-¿Tiene más vidas que un gato?-
‘Llevo cuatro atentados. Así que me quedan tres vidas’.
-¿Por qué no se ha muerto?-
‘No lo sé. No sé por qué estoy viva. Mi papá dice que es porque tengo la cabeza muy dura’.
-¿Cuándo fue la primera vez que defendió a un narco?-
‘Mi primer caso fue el hermano de una amiga. En 1992. Lo detuvieron con una tonelada de mariguana y lo saqué absuelto’.

-¿Por qué matan a un abogado? ¿Cuáles son los errores que les cuestan la vida?-
‘Cuando prometen lo que no pueden cumplir. Y cuando cobran lo que no hacen. Eso es lo principal, pero hay mil cosas’. (Aquí la entrevista completa)

También en 2008, el New York Times le dedicó un artículo enorme en su sección Saturday Profile, aquí algunas partes del texto original:

“Sentarse con Silvia Raquenel Villanueva puede ser una experiencia inquietante y no sólo por ser una abogada hábil que dice groserías como un marinero si se le provoca. Está también la delicada cuestión de la gente que la quiere muerta.

Cuatro veces han atentado contra su vida. Le han disparado con pistolas. Le han aventado explosivos. La han rociado con metralletas. Le han dado en la cabeza, los gluteos, los pulmones, el estómago, y milagrosamente, cada vez se ha recuperado.

Ahora tiene guardaespaldas y cristal anti-balas en las ventanas de su oficina. Aún así, la narco abogada más prominente de México, continúa recibiendo amenazas que ella, una mujer religiosa, rechaza con rezos.” (Traducción propia, aquí el texto original en inglés)

Descanse en paz.

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1 Comentario

  1. je je que malos… “No sabemos si Dios cambió de opinión”. Lo bueno es que nunca esta de más hacerse alguna pregunta, digo como mera reflexión. Ahora Dios acepta cualquier cosa? (bueno, ahora la mala fui yo)

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