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Jóvenes conservadores

El discurso de respuesta al 3er. informe por parte del PRI en voz de Carolina Gudiño, del distrito 12 de Veracruz tiene varias lecturas. No solo es el hecho de que en la repartición de posiciones en el congreso, Fidel Herrera pudiera colocar a su ahijada en los reflectores nacionales por encima de intereses de varios grupos dentro del partido, sino también el de una estrategia por la que ha optado el Revolucionario Institucional desde hace ya un par de años.

Que el PRI haya incluido a jóvenes y mujeres en una supuesta cuota de equidad de género y renovación de “las bases” con sangre nueva, es una estrategia que por más progresista e incluyente que parezca ser, deja ver el vacío ideológico y la repetición de usos y costumbres que parecía, ya no tendrían cabida en jóvenes menores de 35 años con algo de memoria de la historia reciente de nuestro país.

El discurso de Gudiño no tuvo la mayor complicación: No al IVA en alimentos y medicinas, responsabilidad compartida con el gobierno federal, lugares comunes. Pan comido para una campeona de oratoria, que en el más puro estilo retórico del PRI, se fogueaba en tribuna en lo que será la primera de las que suponen muchas apariciones que le esperan como diputada federal.

Hace unos días acudí a un evento de las juventudes priístas, en un acto protocolario al interior de uno de los muchos grupos/células que forman a los nuevos elementos del tricolor a través de “Asociaciones Civiles” cuya labor, aparte de ser un escaparate político, es vincular a los sectores más desfavorecidos con las instituciones de gobierno. Uno podría pensar que jóvenes universitarios en diversas disciplinas tendrían algún plan más elaborado de desarrollo y gestión que el solo trasportar la “ayuda” traducida en despensas y colchones, pero no.

La idea es sencilla: fungir como intermediarios con el gobierno, hacer labor mediática e ir escalando en la pirámide del servicio público según aptitudes retóricas y muestra de fidelidad al sistema para mantener el estatus quo

Se escuchó la célebre cita de los jóvenes como bono poblacional –al parecer la del ser el presente y no el futuro resulta poco original- , se repasó el decálogo del rito del abrazo doble-palmada-en-la-espalda-cadera-hacia-afuera, aplausos fueron escuchados, reconocimientos fueron entregados y carreras fueron avaladas por los secretarios de gobierno y diputados federales entrantes y salientes que apadrinaban la noble labor de la juventud mexicana vestida de rojo.

A diferencia del conservadurismo moralino de los jóvenes panistas o del agrio dogmatismo cegehachero de los jóvenes organizados del PRD, la institucionalidad del rito priísta es tan anacrónica cuando se presenta con la cara de renovación que no puede mentir. El actual puntero hacia la elección del 2012 juega con esa carta y apela a la preservación de un sistema político que se niega a morir.

Un evento que significa una esperanza para esta generación, es el movimiento conformado por jóvenes que a través del voto nulo trataron de llamar la atención con respecto a quienes y como nos gobiernan y lograron –por error o no- llegar en algunos casos hasta el 5% de la votación en algunos estados y que , ahora agrupados como una Asamblea Nacional, buscan la participación activa de los ciudadanos con propuestas que pueden significar la diferencia de quienes pretender estancar al país a aquellos que preferimos se plantéen nuevas reglas y nuevos lenguajes cívicos y morales que incluyan a tod@s los Mexican@s

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