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Evadiendo la Perestroika

iconfileru_gorbachev_256x256Me cuesta trabajo formarme una opinión sólida sobre la liquidación de Luz y Fuerza, simplemente porque tengo poca información. Por un lado, reconozco que desde que tengo memoria LyF ha representado una carga excesiva para las finanzas del país, y desde hace mucho tiene un fuerte contraste con la CFE en términos de eficiencia, calidad, e innovación. El problema de finanzas que representa LyF para los contribuyentes se suma a la larga lista de pozos sin fondo que el gobierno mexicano ha mantenido por décadas debido a su incapacidad de encontrar mediante la discusión pública y la acción política soluciones efectivas. Por el otro lado, tengo severas dudas sobre la estrategia y tácticas del gobierno, su secuencia, y su resultado final.

Aquí pongo los apuntes de las reflexiones que he tenido en los últimos días al respecto:

1) El día que la Secretaría del Trabajo anunció que no haría la toma de nota de Martín Esparza por un fraude interno, me pareció que habían razones para celebrar. Se violentó y documentó un fraude por parte de un líder sindical corrompido. Parecía que de alguna manera el gobierno estaba tomando el lado correcto en uno de los pocos sindicatos democráticos del país.

2) Al día siguiente de ese anuncio los periódicos y noticieros rápidamente se llenaron de información y notas sobre el problema de finanzas de Luz y Fuerza que sin duda existen. Sin embargo no está claro cuál es el vínculo entre una elección fraudulenta dentro del sindicato, con el problema financiero de la empresa. Es decir, el problema financiero existe desde hace muchos años, el problema interno del sindicato era nota reciente.

3) El gobierno al anunciar la disolución arguye que el principal problema es financiero, y hace jugoso el asunto con comparaciones que a todo mundo le resuenan. Sin embargo no explica qué será de lo que el mismo gobierno reconocía como uno de los pocos sindicatos medianamente democráticos.

Por lo tanto, tengo más preguntas y dudas que opiniones tajantes. A estas preguntas lo que un ciudadano puede pedir de su gobierno es una respuesta. Si la hay, a partir de ahí puedo entonces tener una idea más clara de lo que pienso (aviso, no creo que haya respuesta):

a) ¿por qué actuó el gobierno para disolver Luz y Fuerza ahorita? ¿fue porque necesitan “aliados” para aprobar este presupuesto? ¿fue porque no hay otro hoy negro tan grande en el presupuesto? ¿fue porque intentó defender la democracia sindical y no pudo? ¿por qué no lo hizo antes? ¿si fue un problema de nómina por qué no lo hizo cuando se negocia el contrato con el sindicato?

b) Si el problema es el sindicalismo en general, como a mucho comentaristas les gusta decir de manera estridente. ¿Por qué el gobierno se fue sobre uno de los sindicatos más democráticos, y de los pocos que son oposición al gobierno? ¿no sería más consistente irse en contra de los sindicatos que son poco democráticos, y que sin lugar a dudas tienen como función principal proteger sólo la corrupción de los dirigentes?

Sospecho que no tendré respuesta a estas preguntas. Si el gobierno respondiera a ellas con mínima consistencia les pasaría lo que a Gorbachev con la Perestroika. Estarían gritando que el emperador está desnudo sin hacer nada al respecto. Es decir, la disolución de Luz y Fuerza lo que hace evidente son las contradicciones insostenibles de este gobierno (y el previo). Pero los gobiernos en nuestro país, a diferencia de Gorby, han descubierto dos formas de sobrevivir: ignorando las inconsistencias, y dejando que los problemas se pudran.

Si el problema fuera la democracia sindical, entonces el gobierno tendría que empezar a confrontar a buena parte de los sindicatos del país que no son democráticos y que casualmente son sus aliados (i.e. SNTE, STPRM). Si el problema fuera financiero, entonces tendría que pensar en quitar los subsidios (generalizados) a las gasolinas (y electricidad ¿qué no por eso estaba en parte quebrada LyF), los agujeros fiscales que permiten que las grandes empresas no paguen ISR, y claro en todo caso reestructurar el SNTE (disolver a Elba Esther) al cual se le han entregado (en menos de 20 años) por los menos 200 mil millones de pesos sin explicación de por medio.

Pero sospecho que esos no son los problemas que quiere enfrentar este gobierno. El único problema que parece querer enfrentar es el de no parecer un patito patético (lame duck) antes del 2012. Las necesidades políticas del Presidente, podrán tener consecuencias reales, pero no por eso son buenas justificaciones de la acción de gobierno. Será por estas necesidades que el SNTE sobrevivirá, y el largo conflicto que será el SME se pudrirá.

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1 Comentario

  1. Yo he tenido otra reflexiòn…. por què la comunidad gay se uniò a la marcha? aplica el no somos machos pero somos muchos??

    Buena columna

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