Una chela y unos doritos diablo a quien me conteste estas preguntas de manera razonable y con una mínima certeza de que la información con que lo hace es fidedigna, y no puro “trascendido” y reportaje chafón:
¿Qué hace exactamente el gobierno del estado de la república en que vives? ¿Se dedica a dar servicios de salud o educación, a recoger la basura, a asegurar el abasto de agua, a dar seguridad pública, a encarcelar a los malos o a quien se deje, a generar empleos, o qué? ¿Todo lo anterior o solo un par? ¿O algunas de esas cosas le tocan al gobierno federal? ¿O al municipal/delegacional?
¿Cómo lo hace? ¿Lo hace bien o mal? ¿Con base en qué criterio podría juzgarse esto? ¿Tiene el gobierno de tu estado procedimientos escritos para hacer las cosas, o es a ojo de buen cubero? ¿Te informa de lo que está haciendo y lo que no ha hecho? ¿Tienes manera de averiguarlo si te interesa saberlo?
¿De dónde sale la lana para que tu gobierno estatal haga lo que hace? ¿Son todos tus impuestos o solo una parte de ellos? ¿Se usa bien tu lana o chance y alguien se la está gastando sin buena planeación, o peor, para beneficio propio de un burócrata de alto nivel? ¿Cómo estar seguros de que podemos saber si hay alguna corruptela en el gobierno y que quien la cometió va a recibir su castigo?
Ora pregúntale estas cosas a alguien que haya tenido, o típicamente tenga, mucho menor acceso a información y/o instrucción formal que tú.
Este lunes 26 se presentó el proyecto México Estatal (el sitio apenas en construcción, pero se supone que en breve se podrán bajar un par de documentos), que será llevado a cabo por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y una lana de unos brothers noruegos bien chidos y con harto recurso.
La idea, básicamente, es averiguar qué tan bien o mal hacen su chamba los gobiernos de todas las entidades federativas del país, y qué tanto rinden cuentas a los ciudadanos. Esto, por medio de indicadores y análisis que permitan identificar qué reformas específicas son necesarias para disminuir la discrecionalidad en la gestión pública estatal.
Luego, según entiendo, se tratará de difundir los resultados para mostrar cómo andan en estos temas, en una lógica que al final balconeará a los que salgan peor evaluados y pretenderá sugerirles qué podrían hacer para mejorar, cruzando los dedos para ver si pasa algo.
En los últimos años México ha conseguido avances bastante razonables en materia de reducción de la discrecionalidad en el ámbito gubernamental nacional: un proceso lento pero evidente de liberalización política y transición a la democracia, alternancia electoral, contrapeso entre poderes, fortalecimiento institucional en general y cualquier otra cosa que se nos ocurra (hasta hace muy poco, todavía un poquito el acceso a la información vía el IFAI, que como bien ha reportado la lonche, nomás ni cómo ayudarlo con los nombramientos recientes de dos nuevas consejeras).
Sin embargo, del ámbito estatal no sabemos nada, o sabemos muy poquito y de forma muy desorganizada. Por ahí, bien por el proyecto antes mencionado, que nos permitirá saber más.
Peeero, me asaltan al menos dos preguntas: ¿cuáles las posibilidades de conseguir la información necesaria para poder entender cómo funcionan las cosas en los estados?, y ¿en qué medida le importa todo esto a alguien? El proyecto está chido en general, pero los potenciales obstáculos que le esperan a su desarrollo e impacto final son cero triviales.
Primero, ya quiero ver que le pidan a varios gobernadores (o a sus funcionarios), por ejemplo los de Puebla, Veracruz, Jalisco o Chiapas, que nos cuenten con lujo de detalle (de a de veras) cómo se gastan la lana con que cuentan para gobernar: sí, cómo no, brother, orita te atiendo, permíteme tantito…
Ya parece que en algunos estados, donde el gobernador no es sino un auténtico líder moral y padre de su pueblo, y ante quien todos se postran esperando verse favorecidos con su mirada piadosa, el funcionariado público nos va a dejar ver cómo se mueven las cosas ahí.
Hay haaarta evidencia anecdótica de ineficiencias, corruptelas y absoluta ausencia de rendición de cuentas en la gestión pública estatal, como pa tener muchas esperanzas de saber algún día qué está pasando. Suerte y bendiciones pa los que tengan que andar correteando al burócrata que no quiere poner en riesgo su hueso, y por tanto primero se deja quemar los pies que soltar información. Esto, para no mencionar que casi en ningún lado se acostumbra ni diseñar las estrategias como la gente, ni documentar adecuadamente lo que se hace.
Segundo, me pregunto si a alguien realmente le importa saber qué pasa con la gestión pública estatal. Es decir, ¿a quién van dirigidos los resultados del proyecto, asumiendo que se logra encontrar algo de información y puede tenerse el panorama que se pretende? ¿Quién es la audiencia para esto?
Una opción son los gobiernos estatales, quienes con todo gusto, empezando por el Señor Gobernador (así le llaman casi siempre, y no solamente su súbditos directos sino una larga lista de barberillos más), tomarán los resultados con todo gusto y pondrán manos a la obra para hacer de su estado un ejemplo de gestión pública eficiente y transparente…Sip, seguro…
Otra opción son los legisladores locales, quienes para nada suelen deber su carrera política al señor feudal local y tienen todos los incentivos para ponerlo en evidencia y obligarlo a dar la cara a la sociedad si alguien le cae en el chanchullo…OK…
Una opción más es la sociedad civil…
Híjoles… Yo sé que muchos tienen harta fe en ésta, particularmente en su sector organizado, pero yo la neta ya no le creo nada. Igual me ha tocado mala suerte, pero hay varios ejemplos de cómo esa sociedad civil organizada no es sino unos cuantos grupillos dirigidos por “líderes sociales” u “opinólogos” que nomás andan buscando a ver qué nueva convocatoria pública (o no tan pública) se encuentran para que sin mucho esfuerzo (ya son re-conocidos) les den una lana, utilicen una pequeña partecita de ella para escribir un manualillo para mejorar al país en cinco minutos y grillar un poco, y luego usar el resto de la lana para lanzarse de vacaciones. Échenle un ojito, siempre son los mismos…
Nope, esta audiencia se interesará sólo si le conviene, según el gober con el que se lleven o no.
¿Los medios de comunicación de mayor alcance? Pos a lo mejor sí, un ratito, pero quizá solo los nacionales y unos cuantos representantes de medios estatales que tengan ganas de vacaciones indefinidas. Al otro día, otra cosa será noticia y lo demás pa qué darle seguimiento, si ya lo pasado, pasado, y eso del periodismo de a de veras saber con qué se come…
De la ciudadanía desorganizada (las y los “de a pie”, que les llaman, no entiendo bien por qué) ni hablemos, cada quien anda en su rollo, con hartas cosas propias de la vida diaria qué resolver, me parece.
Creo que ando medio en el amargue con estos temas, pero leyendo sitios como la lonche, algunos blogs, medios nacionales e internacionales, asistiendo a seminarios re-interesantes donde todos (bueno, no todos) hablan bien chido y estando en reuniones de “lluvia de ideas” (casi siempre “chipi-chipi de cerebros”, diría un buen cuate), nomás siento que tiendo a alejarme de una imagen mínimamente fiel a la realidad cotidiana de este país, más allá de la fantasía de país que traigo en la cabezota.
Echémonos una vueltecita a cualquier estado de nuestro “querido” sur-sureste, por ejemplo, y démonos tiempo pa observar cómo se mueven los actores políticos, en qué se interesan, qué buscan y qué hacen para conseguirlo. Ridículo ver que en lugares absolutamente jodidos se tire tanta lana a la vista de todos, y cómo la forma prevalece sobre el fondo de manera tan cínica.
Veremos, entre muchas otras cosas, cómo neta hay lugares que parecen auténticos feudos donde nomás funciona la voluntad de quien detenta el poder público y lo demás es lo de menos. Esa es una parte (una muy buena parte, me atrevería a decir) de México que casi nunca vemos y, a veces siento, tampoco nos interesamos mucho en ver.
No digo que yo sí vea y ande bien iluminado al respecto. La neta el día a día suele llevarme pa otros lados, y a veces nomás me preocupa que el maldito servicio de internet y teléfono de Cablevisión sea una basura, pero sin ver no vemos.
Pero y luego, si vemos, ¿cómo diablos le hacemos? A saber, está gacho…