El balazo que recibió Salvador Cabañas ha tenido repercusiones no sólo policiacas, también de las que podrían llamarse la “fe del pueblo”. Los altares han proliferado, pero en lugar de deidades católicas ahora aparece el rostro del delantero del América. Los rezos, ayunos y veladas parecen hacer efecto pues aunque el paraguayo no se ha rehabilitado se mantiene con vida. Desde el lunes, cuando un sujeto le disparó en la cabeza al parecer sólo por la falta de efectividad del jugador, todos seguimos paso a paso -queramos o no; recordemos la ubicuidad de los medios- esta tragedia. La pedagogia violenta de los mass media ha difundido con todo lujo de detalle el salvajismo de individuos que, frente a las cámaras, le vuelan la tapa de los sesos a sus rivales. Esa doctrina de ajustar cuentas con un tiro en la cabeza, la de los narcos (principalmente), es la que vemos en el noticiero del horario estelar. No se trata de otra que el loop de un ejecutamiento. ¿Hacen lo correcto al repetir una y otra vez estas imágenes?