La famosa zona roja de Ámsterdam está por transformarse. Las autoridades de la capital holandesa han decidido emprender un programa de mejora urbana para abatir el crimen y proponen convertir al menos 430 locales dedicados a la oferta de sexoservicio en boutiques.
Han observado que al menos una de cada cinco mujeres que se dedican a esta actividad lo hacen contra su voluntad. Que, además, esto favorece el tráfico de personas y otros delitos.
La propuesta es que a través de tiendas de arte y diseño puedan dar otra imagen y ambiente a esa área de la ciudad. Ciertamente esta idea preocupa al sindicato de prostitutas, pues el cierre de las casas de citas merma sus fuentes de empleo y también las expone a mudarse a otros sitios, menos vigilados, en donde corren más riesgos.
El texto es de la BBC. Clica aquí para leerlo completo.