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El presidente, los militares y su partido

El secretario de la Defensa leyó un discurso en la conmemoración del Día de la Lealtad, en el que convoca a la unidad nacional y la “fina negociación” y en el que, además, respalda más o menos implícitamente el proyecto de reformas político-electorales presentado por el presidente Calderón hace casi dos meses.

De inmediato, legisladores de los partidos de oposición reprobaron el espíritu de tales declaraciones y las interpretaron como evidencia de la desesperación política del huésped de Los Pinos.

Al día siguiente, el secretario de Gobernación (el tercero en lo que va del sexenio), renuncia públicamente al PAN por razones que se reserva en aras de la “discreción profesional”.

No creo ser el único mexicano que se confiesa perplejo ante estos hechos. Así que, en lugar de elucubrar explicaciones, aventuro, al vuelo, algunas preguntas:

1. ¿El Secretario de la Defensa accedió a desempeñar el papel de vocero y valedor de las políticas de gobernación de la presidencia? ¿O decidió transgredir por su cuenta la regla no escrita que mantuvo, durante varias décadas, a los militares lejos de la deliberación política formal? ¿Estamos ante la aparición de un nuevo actor político, el ejército? ¿Cuál será su posición en las próximas elecciones estatales? ¿Y en las federales?

2. ¿La renuncia de Gómez Mont al PAN —el partido al que él y su familia ha pertenecido toda su vida— fue ordenada o por lo menos autorizada por el presidente? ¿O fue Gómez Mont quien, por su cuenta, decidió renunciar? ¿Por qué el secretario de Gobernación hizo pública su renuncia pero mantuvo en secreto sus razones?

3.¿Cuál será la reacción del secretario de Defensa ante el previsible saboteo y las modificaciones que sufrirá la propuesta del presidente? ¿Acusará de antipatrióticos a los políticos responsables? Si alguno de estos políticos se convierte en presidente dentro de unos años, ¿las fuerzas armadas podrán asegurarle lealtad sin que medie una verdadera purga de militares “calderonistas”?

4.¿Cuánto tiempo puede conservar un presidente en su cargo a un responsable de la política interior que rechaza abiertamente las líneas de acción del partido mayoritario, que es, además, el partido del presidente?

5.¿Es consiente el presidente —como sí parece serlo su secretario de Gobernación— que la única posibilidad de conseguir que su reforma sea aprobada y, además, cierta capacidad de gobernar, supone el establecimiento de una alianza formal con el PRD, no sólo en los estados con elecciones sino en el Congreso? ¿Es posible esta alianza sin resolver el conflicto con López Obrador?

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