La columna de León Krauze en el periódico Milenio titulada “La crisis en Twitter” desató una airada reacción entre algunos usuarios de esta red social por considerar que en ella se exponía un visión parcializada y tendenciosa de lo que Twitter es y debe ser, según el autor.
El periodista basa la argumentación del categórico titulo en el hecho de que días antes circuló en Twitter, entre un número indeterminado de usuarios, el rumor del supuesto asesinato de una tuitera y esto fue tomado como verídico por el medio digital SDP.
Cabe mencionar que dicha información fue desmentida por los mismos usuarios al cabo de unas horas y el tema no paso de ahí.
Mi principal cuestionamiento, y el de otros, a Krauze, -mas allá de lo absurdo que resulta intentar juzgar como un bloque homogéneo a un medio plural por excelencia, en donde participan millones de plumas tan diversas como la sociedad misma- se centró en las razones que habría para sentenciar la crisis de un espacio en pleno crecimiento, que ha demostrado tener entre sus usuarios mexicanos una comunidad con marcada actitud crítica hacia sus gobernantes y los medios de comunicación tradicionales (de los que Krauze forma parte), en un momento en que estos últimos se encuentran fuertemente cuestionados por su falta de credibilidad.
(A la fecha en que esto se escribe, el periodista Ciro Gomez Leyva publica en el mismo periódico el texto: “Twitter nos quiere matar de miedo“).
Un día después de la publicación de La crisis en Twitter, en uno de esos simpáticos giros que da la vida, diversos medios noticiosos, entre ellos Milenio, publicaron como real una nota que circuló por la red, en la que se afirmó que un buque rumano con ayuda humanitaria para Haití desembarcó erróneamente en Tahití, al confundir sus nombres. Tras un par de horas la nota fue desmentida.
Pregunté a Krauze si podríamos aseverar, con base a su lógica empleada respecto a Twitter, que Milenio y el resto de los medios que tomaron como cierta la información estaban en crisis y si escribiría algo sobre ello en su columna.
La respuesta fue negativa e iniciamos una nueva discusión sobre el papel de los medios tradicionales en nuestro país.
Frente a la imposibilidad de profundizar en el tema vía Twitter, le propuse a Krauze una entrevista que aceptó sin más y que gracias a La Lonchería se presenta aquí.
El cuestionario se aplicó en un sólo bloque vía correo electrónico por preferencia del entrevistado. Tiene el lector la última palabra.
Gracias a León por responder a la entrevista.